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Principales figuras
retóricas |
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Otras (Partes
de la oración) |
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Figura
de pensamiento (descriptivo) - La topografía
es la descripción de un lugar. Alrededor de la catedral se extendía, en
estrecha zona, el primitivo recinto de Vetusta. Comprendía lo que se llamaba
el barrio de la Encimada, y dominaba todo el pueblo que se había ido
estirando por noroeste y sudeste. Desde la torre se veía, en algunos patios y
jardines de casas viejas y ruinosas, restos de la antigua muralla,
convertidos en terrados o paredes medianeras, entre huertos y corrales.
(Leopoldo Alas «Clarín». La Regenta.)
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Figura
de pensamiento (descriptivo) - La prosopografía es la descripción de una persona en su
aspecto exterior. Letamendi era un señor flaco, bajito,
escuálido, con melenas grises y barba blanca. Tenía cierto tipo de aguilucho:
la nariz corva, los ojos hundidos y brillantes, se veía en él un hombre que
se había hecho una cabeza, como dicen los franceses. Vestía siempre levita
algo entallada, y llevaba un sombrero de copa de alas planas, de esos
sombreros clásicos de los melenudos profesores de la Sorbona. (Pío
Baroja. El árbol de la ciencia.) |
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Figura
de pensamiento (descriptivo) - La etopeya es la
descripción de las cualidades morales de un individuo. (Don Gumersindo) era afable, servicial,
compasivo, y se desvivía por complacer y ser útil a todo el mundo, aunque le
costase trabajos, desvelos fatiga, con tal que no le costase un real. Alegre y
amigo de chanzas y de burlas, se hallaba en todas las reuniones y fiestas, cuando no era
a escote, y las regocijaba con la amenidad de su trato y con su discreta,
aunque poco ática , conversación. Nunca había tenido
inclinación alguna amorosa a una mujer determinada; pero inocentemente, sin
malicia, gustaba de todas, y era el viejo más amigo de requebrar a las
muchachas y que más las hiciese reír que había en diez leguas a la redonda. (Juan Valera. Pepita Jiménez.) |
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Figura
de pensamiento (descriptivo) -
El retrato es
la descripción,
tanto moral como física, de una persona. Tenía
la Benina voz dulce, modos hasta cierto punto finos y de buena educación, y
su rostro moreno no carecía de cierta gracia interesante que, manoseada ya
por la vejez, era una gracia borrosa y apenas perceptible. Más de la mitad de
la dentadura conservaba. Sus ojos, grandes y oscuros, apenas tenían el
ribete' rojo que imponen la edad y los fríos matinales. Su nariz destilaba
menos que las de sus compañeras de oficio, y sus dedos, rugosos y de
abultadas coyunturas, no terminaban en uñas de cernícalo . (Benito Pérez
Galdós. Misericordia.) |
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Figura
de pensamiento (descriptivo) - La enumeración consiste en
reseñar los elementos que componen un conjunto. El siguiente poema está compuesto
por dos largas enumeraciones: El bastón, las monedas, el llavero, la dócil cerradura, las tardías notas que no leerán los pocos días que me quedan, los naipes y el
tablero, un libro y en sus páginas la ajada violeta, monumento de una tarde sin duda inolvidable y ya olvidada, el rojo espejo occidental en que arde una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas, limas, umbrales, atlas, copas, clavos, nos sirven como tácitos esclavos, ciegas y extrañamente sigilosas! Durarán más allá de nuestro olvido; no sabrán nunca que nos hemos ido. (Jorge Luis Borges. Elogio de la sombra.) |
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Figura
de pensamiento (lógicas) -
La máxima o sentencia ofrece una reflexión de
carácter filosófico sobre la vida o el mundo. Tan de valientes corazones es, señor mío,
tener sufrimiento en las desgracias como alegría en las prosperidades. (Cervantes. Quijote, XVI, ll.) |
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Figura
de pensamiento (lógicas) -
El refrán es similar a la sentencia, pero recogiendo experiencias de
tono más común y en expresión popular. Mas no muera yo de muerte, hasta que me vea con
un cuero [de vino] o tinajica de mis puertas adentro. Que en mi ánima no hay
otra provisión, que como dicen: «pan y vino anda camino, que no mozo
garrido». (Fernando
de Rojas. La Celestina, IV.) |
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Figura
de pensamiento (lógicas) - El epifonema es una reflexión final, resultado
o resumen de afirmaciones anteriores: Es mucho más complejo de lo que parece
este vicio de fumar, al que algunos llaman un vicio pequeño. Yo, por ejemplo,
no puedo ponerme a escribir sin encender un pitillo, y, a partir de ese
momento, la pluma se detendrá muchas veces, pero los pitillos se sucederán
unos a otros sin la menor interrupción. Con una idea más romántica de mi
vicio o de mi trabajo, yo supondría que el tabaco facilitaba la lucidez de
mis pensamientos, pero no hay nada de eso. Lo que pasa es que, con la
atención enteramente concentrada en una cosa, abandono el control de mis
movimientos neuromusculares, y éstos, entonces -como unos criados de poca
confianza a los que no vigilase nadie-, van y me acaban con las cajetillas. -¡Dichoso el hombre que no tiene
criados! -suelen decir todos aquellos que pueden permitirse el lujo de tener
muchos. ¡Dichoso, digo
yo a mi vez, el que no tiene hábitos, reflejos, tics ni rutinas que lo
esclavicen! (Julio Camba. Esto, lo otro y lo de más allá.)
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Figura
de pensamiento (lógicas) -
El símil compara, de forma expresa, un
hecho real con otro imaginario de cualidades análogas. Unos cuerpos son como flores. Otros como puñales. Otros como cintas de agua; Pero todos, temprano o tarde, Serán quemaduras que en otro cuerpo se
agranden, Convirtiendo por virtud del fuego a una
piedra en un hombre.
(Luis Cernuda. Los placeres prohibidos.)
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Figura
de pensamiento (lógicas) -
La antítesis o contraste supone
enfrentar dos pensamientos opuestos. Era hermoso jinete, y ahora montón de nieve. (Federico García Lorca. Bodas de sangre.) |
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Figura
de pensamiento (lógicas) -
La paradoja reúne en una misma frase dos
pensamientos que parecen irreconciliables. Vivo sin vivir en mí Y tan alta vida espero que muero porque no muero. (Teresa de Jesús. Poesías.)
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Figura
de pensamiento (indirecta) -
La perífrasis, circunlocución o rodeo se
produce cuando se dice con varias palabras lo que se podría decir con pocas o
con una sola. Era inevitable que los mejores amigos del
hombre [los perros] se acercaran desde ignotos rancheríos para intentar
ser alimentados a cambio de lamer manos y mover cola. (Juan Carlos Onetti. Cuando ya no importe.) La
perífrasis puede quedar asociada al eufemismo, consistente
en señalar de forma benévola o amable un hecho o asunto desagradable. MAX.-El café es un lujo muy caro, y me dedico
a la taberna, mientras llega la muerte. RUBÉN.-Max, amemos la
vida, y mientras podamos, olvidemos a la Dama de Luto. (Ramón del Valle-Inclán. Luces de bohemia.)
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Figura
de pensamiento (indirecta) -
La ironía consiste en afirmar lo contrario de lo que se
dice: Calisto y Melibea se casaron -como sabrá el
lector si ha leído La Celestina- a pocos días de ser descubiertas las
rebozadas entrevistas que tenían en el jardín. Se enamoró Calisto de la que
después había de ser su mujer un día que entró en la huerta de Melibea
persiguiendo un halcón. Hace de esto dieciocho años. Veintitrés tenía entonces
Calisto. («Azorín».
Las nubes. Castilla.) La
frase destacada es irónica: quien haya leído La Celestina sabe que
Calisto y Melibea mueren trágicamente. |
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Figura
de pensamiento (indirecta) - El sarcasmo es la ironía aplicada de
forma crítica a las personas (comportamientos, gestos, actitudes ... ). Señor -dijo el pícaro-, yo no tengo las
inteligencias que vuesa merced, que se va a las casas de juego. (Vicente
Espinel. Vida del escudero Marcos de Obregón.) |
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Figura
de pensamiento (patética) Cierto
número de figuras de pensamiento están elaboradas de tal forma que la intensidad
de su lenguaje se dirige a conmover al receptor, por eso se las denomina patéticas.
Esto sucede en los siguientes casos: |
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Figura
de pensamiento (patética) -
La exclamación retórica es manifestación de sentimientos y emociones
que la escritura representa con signos de exclamación. Éstos traducen
una entonación distinta, de carácter enfático en su expresión («¡Pedro ha
venido!»), frente a la puramente enunciativa («Pedro ha vertido») o
interrogativa («¿Pedro ha venido?»). i Voto a Dios que me espanta esta
grandeza y que diera un doblón por descrivilla' porque ¿a quién no suspende y maravilla
esta máquina insigne, esta riqueza? ¡Por Jesuchristo vivo, cada pieza
Volver vale más que un millón, y que es
mancilla que esto no dure un siglo, oh gran
Sevilla, Roma triunfante en ánimo y nobleza! (Miguel de
Cervantes. Al túmulo del Rey que se hizo en Sevilla.) |
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Figura
de pensamiento (patética) -
El apóstrofe o invocación nos permite
dirigir la palabra a personas o cosas, estén presentes o ausentes. Puede ir
asociada a una exclamación retórica. ¡Oh tristes nubes oscuras que tan recias camináis, sacadme de estas tristuras y llevadme a las honduras de la mar a donde vais! (Gil Vicente. Comedia de Rubena.) 0
puede mostrarse la invocación sólo como tal. Ojos claros, serenos, si de un dulce mirar sois alabados, ¿por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuando más piadosos, más bellos parecéis a aquel que os
mira, no me miréis con ira, porque no parezcáis menos hermosos. ¡Ay tormentos rabiosos! Ojos claros, serenos, ya que así me miráis, miradme al menos. (Gutierre
de Cetina. Ojos claros, serenos.) |
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Figura
de pensamiento (patética) -
La pregunta retórica expresa sentimientos
con interrogaciones o constituye interrogaciones que, simplemente, no esperan
respuesta. ¿Soy yo quien anda, esta noche, por mi cuarto, o el mendigo que rondaba mi jardín; al caer la tarde?.. Miro en torno y hallo que todo es lo mismo y no es lo mismo. (Juan
Ramón Jiménez. Jardines lejanos.)
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Figura
de pensamiento (patética) -
La optación es la figura que permite manifestar un
deseo. ¡Oh, suene de continuo, Salinas, vuestro son en mis oídos, por quien al bien divino despiertan los sentidos, quedando a lo demás amortecidos! (Fray Luis de León. Oda a Salinas.) -
Si el deseo se expresa bajo la forma de un ruego recibe el nombre de
deprecación. Es necesario Asunción, si de verdad tú me estimas, que por favor me suprimas el uso del almidón. (Anónimo. Madrid Cómico.) -
Si el deseo expresa rechazo o maldición de uno mismo, tenemos la execración. Mis enemigos me venzan en pleitos más peligrosos ymi . ami . go más querido me levante testimonio jurefalso contra mí, y el juez más riguroso de mis enemigos sea del lado parcial devoto (Lope de Vega. Llenos de lágrimas tristes.)
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Figura
de pensamiento (patética) -
Con la conminación amenazamos con
aspectos que pueden estar fuera de la realidad. Nunca en el abril lluvioso halles yerba en verde prado, más que si fuera en agosto; siempre te venza el contrario cuando estuvieres celoso, y por los bosques bramando, halles secos los arroyos; mueras en manos del vulgo, a pura garrocha, en coso; no te mate el caballero, con lanza o cuchillo de oro; mas lacayo, por detrás, con el acero mohoso, te haga sentar por fuerza, y manchar de sangre el polvo. (Lope de
Vega. iOh mal hayas el novillo!)
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Figura
de pensamiento (patética) La
hipérbole permite exagerar, positiva o
negativamente, la valoración de una persona, una cosa o un hecho. Repartió a cada uno tan poco camero, que entre
lo que se les pegó a las unas y se les quedó entre los dientes, pienso que se
les consumió todo, dejando descomulgadas las tripas de participantes. (Francisco de Quevedo. El buscón.)
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Figura
de pensamiento (patética) -
La prosopopeya o personificación otorga
cualidades propias de seres animados y corpóreos a otros inanimados y
abstractos, o acciones y cualidades humanas a seres que no lo son. Vetusta, la muy noble y leal ciudad,
corte en lejano siglo, hacía la digestión del cocido y de la olla
podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de
la campana del coro, que retumbaba en lo alto de la esbelta torre en la
Santa basílica. (Leopoldo
Alas, «Clarín». La Regenta.) Volver |
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Figura
de dicción o de palabra (por repetición) La aliteración
es la repetición de sonidos semejantes. Puede evocar estados de ánimo o
sonidos de especial expresividad. Estaba tan
embebido, tan absorto
y enajenado, que se quedó mi sentido
de todo
sentir privado, y el espíritu dotado
de un entender
no entendiendo toda
ciencia trascendiendo. (San Juan de la Cruz. Sobre un
éxtasis de harta contemplación.) Tengo los años
suficientes para sentirme
desamparado cuando un
amigo se me muere. Todo un
lienzo de la pared de mi vida se me
derrumba estrepitosamente
y tengo una angustiosa sensación
de soledad. Cuando el amigo es un
amigo querido, en quien confiabas
siempre, el problema se agrava. (Juan
Perucho. Los jardines de la melancolía.) |
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Figura
de dicción o de palabra (por repetición) La
onomatopeya es aquel tipo de aliteración que viene
a reproducir o sugerir sonidos reales. Aunque los ejemplos convencionales
aluden a la exacta reproducción de ciertos sonidos (el glu-glu del agua, el
tic-tac del reloj), en los textos que citamos se evocan el zumbido de las abejas
en el silencio y el chirrido de la cancela, respectivamente. Secaba entonces el terreno aliento el sol, subido en la mitad del cielo. En el silencio sólo se escuchaba un susurro de abejas que sonaba. (Garcilaso. Égloga III.) Rechinó en la vieja cancela mi llave; con agrio ruido abrióse la puerta de hierro mohoso y, al cerrarse grave golpeó el silencio de la tarde muerta. (Antonio Machado. Soledades.) |
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Figura
de dicción o de palabra (por repetición) La
similicadencia consiste en
usar palabras de sonidos semejantes o hacer coincidir varias con un final
parecido. No debemos confundirla con lo que es la simple rima de los versos. Amo lo que se enciende lo que vuela y se abre l o que enloquece y crece
lo que se mueve y salta lo que bebe los vientos lo que es contacto y música lo que es vasto y es casto lo que es milagro y peligro lo que respira y se
estira o que viaja por
antojo. (Carlos Edmundo de Ory. Amo... Metanoia.) |
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Figura
de dicción o de palabra (por repetición) La
paronomasia aproxima palabras de sonidos parecidos,
pero significados muy distintos. Salve, salve, oh magnífico, oh democrático y práctico, oh fantástico Trigeo, oh flemático , y oh, cáustico ¡Mítico, cómico, ínclito ático y rápido
árbitro.
(Francisco Nieva. La paz. Celebración grotesca sobre
Aristófanes.) |
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Figura
de dicción o de palabra (por repetición) La
repetición simple consiste en
la reiteración de una o varias palabras diseminadas en el texto. Nosotros, ¡oh amigos!, sólo
somos poetas y en vano pretenderíamos ver algo en el misterio, porque
nuestros ojos están empañados por el sahumerio de nuestra fantasía, y de
todas nuestras graves pláticas, ¡oh amigos!, sólo nos queda este
cansancio que nos acogota y nos deja postrados, como camellos, ante la gran
puerta cerrada de la muerte. (Rafael Cansinos Assens. El candelabro de los siete
brazos.) Entre mis manos cogí un puñadito de tierra Soplaba el viento terrero. La tierra volvió a la tierra. Entre tus manos me tienes, tierra soy. El viento orea tus dedos, largos de siglos Y el puñadito de arena -grano a grano, grano a grano- gran viento se lo
lleva. (Dámaso Alonso. El viento y el verso.) |
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Figura
de dicción o de palabra (por repetición) La
anáfora consiste en la repetición de una o más
palabras al principio de varios versos o de varias frases. Por la honra no come el
que tiene gana donde le sabría bien. Por la honra se
muere la viuda entre dos paredes. Por la honra, sin
saber qué es hombre ni qué es gusto, se pasa la doncella treinta años casada
consigo misma. Por la honra, la casada le quita a su
deseo cuanto pide. Por la honra pasan los hombres el
mar. Por la honra, mata un hombre a otro. Por
la honra, gastan todos más de lo que tienen. Y es la
honra mundana, según esto, una necedad del cuerpo y alma,
pues al uno quita los gustos y al otro la gloria. (Francisco de Quevedo. Sueño del infierno. Sueños.) ¿Por qué tienes nombre tú, |